HISTORIA

LAPEN CÓRDOBA

 Liga Argentina Pro Evangelización del Niño

Entidad evangélica adenominacional, unida a la Alianza Pro Evangelización del Niño (APEN-[CEF en inglés]),

que fue creada en 1937 en Estados Unidos de América y en 1947, fue el tiempo de Dios para el inicio de la obra de LAPEN

en la ciudad de Córdoba. El 22 de Agosto de ese año, quedó constituida la primera comisión.

Paso a paso y poco a poco la idea de que los niños podían ser salvos, fue arraigándose en la iglesia y en cada creyente.

Y paso a paso y poco a poco, pero con vehemencia y firmeza, LAPEN fue creciendo: En sus ministerios, en la cantidad de

colaboradores, en obreros de tiempo completo, en el apoyo espiritual y financiero recibido, en sus bienes

inmobiliarios. . . . . ., en miles y miles de niños y preadolescentes que conocieron a Jesús como Salvador.

La Biblioteca circulante, Concentraciones Provinciales de Maestros, la publicación dela revista Niñez y Campamentos,

fueron las primeras actividades que contribuyeron al logro del sus claros propósitos. Después, uno tras otro,

fueron agregándose más ministerios: El Curso por Correspondencia "Tía Luisa", La Literatura, Las comisiones de Adolescentes y Jóvenes

(LA.GRU.A, CI.JU.LA y G.A.L.), Campañas y Festivales de Niños, Apoyo a los colegios, Teleniño, Radio, Televisión, Talleres,

Conferencias, Asesoramiento, Librería, pero lo que más nutrió a la iglesia, la multiplicación de Horas Felices.

Maravillosamente, en 1963, Dios proveyó la propiedad de Parque Síquiman LAPEN EN CORDOBA

Hoy, miramos atrás, y bendecimos al Señor por su fidelidad en sostener y preservar ‚ésta, SU OBRA; y recordamos a los

pioneros que ante la clara convicción del valor que tiene un niño para Dios, lucharon abnegadamente por dar la visión a

la iglesia en nuestra provincia. Y los que nos encontramos ahora "en la brecha", renovemos nuestra visión y asumamos

nuestro compromiso ante Dios y ante la niñez que siendo el blanco del enemigo, y condenada a sufrir los embates del

sistema del mundo materialista, espera ansiosa, la oportunidad de pertenecer al Reino de los Cielos.

La sede en Córdoba fundada en 1947, tuvo un paulatino crecimiento, que la llevó a insertarse en el pueblo de Dios como

una institución de servicio, única en sus propósitos y en los ministerios que brinda a la iglesia.

En 1962 obtuvo su personería jurídica como Asociación Civil sin fines de lucro, por Decreto Nº 1539”A”/64 del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Está inscripta en la Administración Federal de Ingresos Públicos como entidad Exenta del Impuesto a las Ganancias, bajo el Nº 30-54203614-9

Cuenta con dos propiedades:

Una casa de retiros, en la localidad de Parque Síquiman, Sierras de Córdoba, ubicada a orillas del manso arroyo “Las mojarras” de una

bella zona de serranías, la cual es destinada al ministerio de campamentos y un edificio de cuatro plantas,

ubicado en calle Esquiú 247, que es la sede donde se desarrollan todas las áreas de trabajo

Esta filial, que depende de la organización nacional, alcanza a los niños de la Provincia de Córdoba, que cuenta con 3.000.000 de habitantes

y tiene influencia en toda la región centro del país (cinco provincias).

Cuenta en su directorio, con 520 iglesias beneficiarias de sus servicios, las cuales procuran cumplir su misión de llevar a los niños y preadolescentes a Cristo.

 clip_image002_thumbJESSE IRVIN OVERHOLTZER…fundador de la Alianza Internacional

 

Aunque en la historia de la iglesia siempre hubo siervos de Dios que se ocuparon de atender espiritualmente a los niños, no existió dentro del pueblo de Dios, ningún movimiento que, con convicción firme, impulsara a la iglesia a alcanzar a todos los niños con el mensaje de salvación por la fe en Cristo Jesús, hasta comienzos del siglo XX.

Era el 20 de Junio de 1877, cuando llegaba a la familia de Ana y Samuel Overholtzer, su séptimo hijo: Jesse Irvin. Criado en un hogar de humildes granjeros cristianos que vivía en la costa de California, muy ocupados en cumplir la letra de las Sagradas Escrituras, tuvo en su niñez y adolescencia algunos desencantos espirituales. Cada domingo asistía a la iglesia con toda su familia, donde escuchaba reglas, y mas reglas que cumplir lo cual lo cargaba de preocupación. A veces se despertaba en la noche preguntándose: Habrá alguna manera de agradar a Dios quien conoce las cosas malas que hago­ . Podría yo ir al cielo. Que puedo hacer con mi pecado.

Claro, que había una razón de ser en su preocupación: Era un niño travieso. Un día en la escuela organizo a sus compañeros en una especie de cuadrilla militar, que atacó al maestro con ciruelas de una huerta cercana, lo que le costo un a terrible paliza de su papa al regresar a casa. Aventuras como estas le hacían pensar que Dios cada vez estaba mas enojado con el.

Llegó a ser tan insoportable la ansiedad espiritual que le traía el no saber qué hacer con su pecado, que equivocadamente, a la edad de doce años le dijo a su mama quería hacerse miembro de la iglesia; a lo que ella le contestó con ternura, pero firmemente: “Eres demasiado joven para eso”

En los años de su adolescencia, sus pequeñas travesuras de convirtieron en desmanes. “Si estoy perdido y no puedo salvarme, no estaré mas perdido si sigo pecando” era su razonamiento rebelde. Se fue de su casa, sufriendo hambre e incomodidad, conseguía trabajos pobres ya que no tenía estudios. Ya jovencito, hastiado y convencido de que siguiendo su propio camino no le traía paz, volvió a casa, donde sus padres lo recibieron con afecto y le ayudaron a cursar estudios terciarios.

Un día, un compañero lo invito a una s reuniones especiales en la universidad. Fue allí donde el espíritu Santo tocó el corazón de Jesse y çel pudo comprender que Jesús había tomado el castigo de su pecado. Creyó y aceptó al Salvador. Ahora su vida era nueva.

Ahora, con su corazón dispuesto a ser un misionero y servir al Señor con el mismo empeño que puso para demostrar sus actitudes rebeldes, se dedicço a estudiar la Biblia. Se casço, pastoreço una iglesia tan conservadora como la que lo “acogido” en su niñez, mientras no dejaba su tarea de granjero. Pero no disfrutó su vida en Cristo plenamente, sino hasta que se apropió de la verdad de que la salvación es por sola fe y por pura gracias de divina. A todo esto, Jesse Irvin era ya un hombre grande.

Un día, estudiando el tema de la salvación por gracia ayudado por un libro del gran evangelista y escritor Carlos Spugeon, leyo estas palabras: “Un niño de cinco años, si se le instruye adecuadamente, puede creer y ser regenerado como un adulto.” Comparando esta declaración con la triste respuesta que recibió en su niñez, quiso probar cual postura seria la correcta, presentando el evangelio de manera sencilla a dos niñas que entraron a su granja, las cuales manifestaron creer y dieron testimonio a su padre ateo y a su madre quien impactada por el cambio operado por Dios en sus hijas, también creyó en el Salvador.

Esta experiencia, Dios la uso como el impulso que Overholtzer necesitaba para iniciar un nuevo ministerio: LA EVANGELIZACIÇON DE LOS NIÑOS DEL MUNDO. Así, en 1937, convocados los principales líderes de los Estados unidos, se fundó la Alianza pro Evangelización del Niño ¿APEN? Que hoy tiene obra en 151 países en el mundo y cuenta con alrededor de 1.600 misioneros y mas de 60.000 voluntarios, que trabajan para promover que la iglesia se esfuerce para alcanzar con el mensaje del amor de Jesús, a todos los niños del mundo, buscando así cumplir el deseo de Dios, según San Mateo 18: 14

“No es la voluntad de vuestro padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”

En estos años de vida de APEN, miles de niños renacidos por La Palabra, la pasión de multitud de maestros evangelistas que se capacitan para guiarlos, la propagación de literatura especializada en todos los idiomas que cubre la Alianza, dan testimonio de la fidelidad de Dios en levantar a un hombre sencillo, con una etapa de su vida muy tumultuosa, de salud quebrada, de familia muy numerosa, bacón de oraciçon para propulsar un ministerio duradero y actualmente en gran crecimiento, con el fin de que el reino de Dios se extienda a la niñez sin Cristo, hoy tan vapuleada, tan necesitada de quien les ama con amor eterno.

clip_image002_thumbTheda Krieger, fundadora de la Liga Argentina Pro Evangelización del Niño

Teodosia Guillermina, hija del misionero en Argentina, Frank Krieger (alemán) y de Esther Louise (estadounidense), nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el 2 de Agosto de 1909.


 La mamá, reunió a sus cinco hijos tres varones y dos nenas, para mostrarles el cuadro que representa a Jesús llamando a la puerta, explicándoles que Jesús quería entrar en sus corazones... Theda, que tenía tan solo cinco años, comprendió el mensaje y esa noche no pudo dormir pensando que Jesús estaba fuera de su corazón. Se levantó, se arrodilló al lado de su cama y oró pidiendo a Jesús que entrara en su vida. Pero no compartió a nadie su experiencia.

En una ocasión, en la iglesia, cuando el predicador invitó a quienes habían recibido a Jesús a que lo manifiesten públicamente, ella se levantó para pasar adelante; pero su maestra la detuvo y le dijo: “Esto no es para vos.” Ella, en su corta edad, interpretó que lo que no era para ella, era el perdón de sus pecados, lo que la llevó a una niñez triste, pensando que a Dios no le importaban los niños. Muchas veces, su angustia la llevaba a espiar el dormitorio de sus padres para ver si Jesús había venido a buscarlos y a ella la había dejado. Recién a los once años, una misionera le ayudó a entender que su fe, en la infancia, no había sido desatendida por Dios. Ahora tenía seguridad de su salvación.

Vocación, preparación y llamado...

En la adolescencia, prometió al Señor que sería misionera. Estudió magisterio y bachillerato y se preparaba para estudiar medicina, pues su propósito era misionar en el Amazonas curando enfermedades del cuerpo y del alma, cuando le ofrecieron una suplencia como maestra rural, lo cual aceptó. Luego vino un nombramiento en otra, más tarde formó parte de un grupo de maestras que iniciarían el primer jardín de infantes público en la región; mientras, trabajó como celadora en la escuela normal y enseñó inglés. Por estas experiencias, fue llamada a organizar un jardín de infantes en Villa María, Provincia de Córdoba, donde conoció hermanos y familias que más tarde apuntalarían su ministerio. Sin tener idea de lo que el Señor iba formando en ella con tanta diversidad de oportunidades, fue a la Universidad de Córdoba a estudiar inglés, luego enseñó en San Nicolás,...en fin...en pocos años, Dios la estaría fogueando para alistarla para una gran misión que tenía preparada para ella.

Pero el no haber cumplido la promesa de su adolescencia de ir al Amazonas, la hizo sentir culpable y aunque trabajaba incansablemente para el Señor, se creía indigna de ser su sierva.

Un día un hermano de la iglesia le dijo: ¿Por qué no sales de misionera, ya que tanto trabajas para el Señor? A lo que ella con mucha tristeza respondió:

-No soy digna de ese honor. Le fui infiel al Señor y perdí todo derecho. El hermano la miró sorprendido y le dijo:

-¡Qué orgullosa eres! ¿No crees que todo es por gracia de Dios y que Él elige los instrumentos que puede usar?

Sus palabras la dejaron avergonzada y sin argumento. Pidió a Dios su perdón, y que le mostrara qué quería que ella hiciera.

Y Dios comenzó a responder. Luego de un tiempo de pruebas, por crisis en su salud que siempre fue muy débil y por la partida de su hermano Pablo, llegó a sus manos “Child Evangelism Fellowsip Magazine” (Revista de la Alianza pro Evangelización del niño) donde hablaba del trabajo realizado por la organización, a favor de los niños que no estaban en ninguna iglesia ni en condición familiar de aprender las enseñanzas de Dios y la meta que se proponía de que cada niño llegue a aceptar a Jesús como Salvador. Quedó impactada, y muy preocupada, porque aunque había enseñado la Biblia a tantos niños, no los había llevado a tomar una decisión por Cristo.

Esperó ansiosa cada mes, aquella publicación que la capacitaba y la motivaba cada vez más. Un mes, publicaron el anuncio de un Instituto de preparación de líderes para esta tarea. Dice ella: “Si Dios hubiera puesto su dedo físico sobre ese aviso, no hubiera sentido más impacto que el que sentí. Dios me decía: Allá quiero que vayas”.

Y aunque corría el final de 1945, terminaba la guerra mundial lo que dificultaba el traslado a los Estados Unidos, el Dios que la llamó, obró todos los milagros necesarios que para que Theda se entrenara como obrera de la Alianza y estuviese lista para iniciar la obra en Argentina de lo que es hoy L.A.P.E.N. (Liga Argentina Pro Evangelización del Niño), a comienzos de 1947.

Resulta excitante leer su libro, (Por amor a los niños me envió) especialmente en los capítulos 3, 4 y 6, el precio que pagó por obedecer a su Señor la asombrosa manera en que el Soberano le victoria en cada batalla.

Cumpliendo la misión

Creada la Comisión Nacional, se dedicó a la formación de líderes, capacitación de maestros, propulsión de Horas Felices, organización de campamentos y dar la visión a pastores e iglesias del valor que tienen los niños para Dios y la necesidad de que conozcan al Salvador lo antes posible. Pero la labor que mayor premio le dará la eternidad, es por haber llevado miles de niños a los pies de Jesús.

En el mes de Mayo de este 2004, en el Congreso Nacional de LAPEN en Mendoza, con casi un siglo de vida, desafió con vos firme a los centenares de maestros presentes, a ocuparse a fondo en la formación espiritual de los niños. Y cabe la Pregunta: ¿De dónde tanto vigor, tanta convicción, tanta pasión?...

Ella dice: “Comprendí que la vida de triunfo en Cristo no es un esfuerzo, sino creer y obedecer. Es un gozo y un descanso el que otro hace por mí, lo que yo nunca podría hacer. Puedo entender lo dicho por Pablo : …”ya no vivo yo”… En mí resuena siempre la frase: Vivo en Cristo, vivo en Cristo”.

Theda Krieger; la sierva que Dios usó para que en Argentina y países limítrofes los niños cobren la dimensión que Dios les da dentro de su reino. Partió a la presencia del Señor,en un día del niño, el domingo 21 de Agosto de 2011.